lunes, 11 de abril de 2011

BREITENSTEIN DESTACÓ EL “COMPROMISO” DE SCIOLI


El intendente Cristian Breitenstein destacó, este lunes (11), cómo Bahía Blanca logró dejar atrás una “agenda del pasado” para encarar una “agenda del futuro” a partir del “compromiso” asumido por el gobernador Daniel Scioli en lo que va de la gestión, en el marco del discurso que hizo en ocasión de los festejos del 183 aniversario de la ciudad.

Según lo difundido desde la oficina de prensa de la Gobernación, el texto completo del discurso del jefe del gobierno comunal local fue éste:

“Es un día especial porque es un día donde celebramos la fundación, nuestro nacimiento, y como todo nacimiento y toda celebración merece ser festejado como corresponde, como los bahienses que hacen día a día a la ciudad de Bahía Blanca, y con aquellos amigos como el querido gobernador de la provincia de Buenos Aires que no dudó un minuto en venir a festejar este aniversario junto con nosotros en la ciudad.

Quiero agradecerte Daniel por tu presencia, por tu compromiso con la ciudad, por tu permanente presencia en la ciudad a lo largo de estos años que nos han vinculado través de la gestión pero fundamentalmente a través del afecto.

Estamos muy agradecidos con todo lo que has hecho por la ciudad, por el compromiso que has asumido y también quiero, y quiero hacerlo antes para que quede claramente enfatizado, que dentro de tus posibilidades le trasmitas a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el absoluto agradecimiento que tiene la comunidad de Bahía Blanca y en lo personal quien la representa, por los aportes, por la posibilidad de trabajar integradamente, y sepa que cuenta con el compromiso personal, político y además institucional como corresponde, de este intendente que gobierna la ciudad de Bahía Blanca.

La verdad que comenzar por el final no es una cuestión menor, porque implica que en estos años que llevamos gestionando, que ya son más de cuatro, casi cinco años en etapas de emergencias, en etapas de mucho conflictos, en etapas de muchas necesidades, nos ayudaron tanto desde la provincia y la Nación.

Un trabajo integrado, a recuperar viejas demandas que tenía la ciudad, como a veces lo expreso… Hemos trabajado sobre una agenda del pasado, pero no deja de ser por eso la agenda de los bahienses, la agenda de desinversiones históricas, la agenda de necesidades no satisfechas históricamente por distintas circunstancias que no vale la pena enumerar, pero que en estos últimos años hemos podido revertir.

Y hemos podido pensar ahora sin lugar a dudas en una agenda que es una agenda del futuro. Por eso cuando hablamos de un proceso de inclusión y de integración, Bahía Blanca pasó de un 70 por ciento de obras de cloacas y agua potable a un 90 por ciento de cobertura.

Por eso en materia de abastecimiento de agua que se hablaba hace cuatro décadas de la gran problemática y se siguió sosteniendo a lo largo de todos los debates históricos de las administraciones comunales, hoy estamos con un pie muy fuerte hacia un acueducto complementario como es el Río Colorado, y estamos en un proyecto muy interesante desde lo ambiental y desde la gestión del insumo del agua que es la planta potabilizadora de líquidos cloacales, el rehúso de esos líquidos para usos industriales.

Por eso agradezco también la presencia del director del OPDS, José Molina, quien por una decisión clara del gobernador, de enfatizar los controles ambientales, de tener presencia de la provincia de Buenos Aires en los lugares donde se demanda ese tipo de presencias en materia ambiental, sepan que hay una nueva delegación del OPDS que está siendo concursada en sus cargos, que está siendo jerarquizada y que va a tratar de proteger y seguir protegiendo a los vecinos de la localidad en una integración que debe existir en un proyecto industrial de la ciudad y en una sana convivencia con los vecinos.

Yo te quiero agradecer Daniel (Scioli) porque estos aportes que algunas veces quedan en números y algunos pueden parecer pequeños y otros importantes, tienen detrás personas, vecinos.

Aquí el compromiso de suministrar agua y luz a 750 lotes de la ciudad implica que hay 750 bahienses que estaban esperando esto para ocupar legítimamente su territorio, su espacio para poder montar ahí un ladrillo, una pared, un techo, y comenzar como lo hicieron nuestros abuelos, con un pedazo de tierra levantando paredes y levantando su hogar.

Por eso tener luz y agua en estos 750 lotes implica la concreción de un sueño para mucha gente que sin el aporte de la provincia de Buenos Aires hubiese sido imposible de concretar.

Por eso el aporte para las unidades sanitarias donde se atienden 1 millón y medio de bahienses todos los años y eso implica que son los más necesitados en materia de salud, de controles, y como lo vemos en las colonias de verano que la mitad de los chicos tenían problemas en cuestiones vinculadas a la salud, a la salud bucal etc. Hay que prevenir para eso las unidades sanitarias en atención primaria son un eje central y para eso merecen estar en las mejores condiciones y por eso te agradezco el apoyo. Muchas gracias”.

LOS 183 AÑOS DE LA CIUDAD...

Cuando eran otros los tiempos, el 11 de abril era un día de fiesta.

Los hubo, sí, con fuegos artificiales, encendidos desde el entonces viejo estadio de tribunas de madera de Avenida Colón y Angel Brunel, allá por los lejanos años ’50 del siglo que se fue.

Hubo, también, un histórico desfile, en ocasión del Sesquicentenario, en el ’78, que se transformó en imborrable recuerdo, aunque le sucedieron, en épocas más cercanas, algunas “paradas” dignas de ser evocadas.

Había, eso sí, otros matices; y otra manera de hacer las cosas.

Este lunes (11), y esto dicho con todo respeto, en el palco oficial estuvieron los Pimpinela, Lucía y Joaquín Galán, convocados para el show artístico de la tarde en el Parque de Mayo (¿…?).

Estuvo el gobernador, Daniel Scioli. También otras autoridades.

Pero, insoslayable es decir que más allá de una buena excusa para sumar auspicios para algunos, no fue el 11 de abril deseado.

La ciudad, con obras de privilegio, sigue con sus rémoras; con sus calles intransitables; con sus problemas “de fondo” sin solución; y con la inseguridad prevaleciendo en sus calles.

Hay quienes piensan, slogan mediante, en la ciudad del Bicentenario.

¡Falta tanto!... que bueno sería que quienes gobiernan piensen, alguna vez, en los pasos más cercanos, en lugar de postularse para la historia, que les quedará grande…

sábado, 2 de abril de 2011

¡MALVINAS!




Todos los homenajes serán pocos.

Todos los esfuerzos, también.

Son nuestras, en espíritu.

Y algún día, no importa cuándo, lo serán como corresponde.

Las ISLAS MALVINAS son parte de ARGENTINA… y por eso las llevamos en el corazón, desde siempre y para siempre.

lunes, 28 de marzo de 2011

BREITENSTEIN ANUNCIÓ LA CONFORMACIÓN DEL NUEVO GABINETE MUNICIPAL




Comenzará a cumplir funciones el 1 de abril próximo.

El intendente de la ciudad, doctor Cristian Breitenstein, según lo informa la gacetilla oficial de la Dirección de Prensa (de ignoto responsable, dicho sea de paso), anunció, este lunes (28), la conformación del nuevo gabinete municipal que entrará en funciones el próximo viernes 1 de abril.

En tal sentido, se consigna, el jefe del gobierno comunal confirmó que “el doctor Marcelo Ciccola será el nuevo secretario de Promoción Social, secundado por Rafael Moroni, como subsecretario de área. Además, Silvio Rauschemberger estará a cargo de la Dirección de Turismo y Deportes, y seguirán en sus respectivos cargos Sandra Polak (Niñez, Adolescencia y Familia) y el profesor Alfredo González Muñiz (Deportes)”.

El doctor Breitenstein, siempre a estar por lo indicado en el boletín informativo de Alsina 65, manifestó que “Fabián Lliteras comenzará a desempeñarse en la secretaría de Gobierno, dependencia que tendrá a cargo la Subsecretaría de Legal y Técnica, siendo su (nuevo) titular el doctor Gustavo Bevilacqua”.

“El Dr. Diego Palomo estará a cargo de la Secretaría de Salud; el Dr. Martín Laplace asumirá como Director de Rentas; y la señora Silvia Corinaldesi será la nueva directora del Instituto Cultural”, citó el intendente, dijo Prenhsa.

“El contador Hugo Borelli asumirá como titular de la Secretaría de Planificación; el doctor Eduardo Conghos reemplazará a Sergio Montero en la Subsecretaría de Gestión Ambiental; y la licenciada Guillermina Rizzo estará al frente de la Dirección de Educación”, detalló Breitenstein.

Además el jefe del gobierno local aseguró que el resto de los cargos se mantienen vigentes: Rubén Valerio y Rubén Lascano en Obras y Servicios Públicos; y el contador. Ramiro Villalba en Economía y Hacienda.

Sobre la conformación del nuevo gabinete comunal el intendente expresó “que los cambios en la gestión pública, como en la vida, son necesarios. A veces son etapas que se van cumpliendo, son necesidades del momento y también son proyecciones del futuro”.

“Lo que se requiere, básicamente, es tratar de corregir lo que pudo haber estado mal hecho, tratar de mejorar lo que se hizo bien y de profundizar los cambios que hemos emprendido en Bahía Blanca hace ya unos años”, agregó.

Según Breitenstein “estamos en un momento bisagra, en una etapa donde comenzamos a ver los bahienses una ciudad distinta que no solamente hay que consolidarla sino también profundizarla”.

Resaltó que se debe proyectar una ciudad hacia el futuro, “lo cual requiere contar con un equipo motivado, que entienda los procesos que vienen, y que esté absolutamente comprometido con eso; un equipo no profesional de la política”.

“Nosotros no tomamos la gestión pública como una profesión, sí como una vocación. En términos de actividad, quizás yo sea el más antiguo; el resto de la gente que nos acompaña reúne algunas características básicas que es compromiso social, también juventud (en su gran mayoría); experiencia y, fundamentalmente, un equipo de trabajo que pretende profundizar cambios”, puntualizó el intendente.
“Entendemos lo público como algo que requiere una visión absolutamente hacia la calle y eso es lo que pretendemos. La gente demanda la presencia de funcionarios en la calle, como también apertura y estar cerca de los problemas, lo cual requiere una dinámica distinta que pretendemos darle impulso”, aseveró.

“Hay que distinguir, en esta etapa que considero bisagra, lo importante de lo urgente. Lo urgente, que son los problemas cotidianos, necesitamos presencia en la calle; en lo importante, necesitamos armar un nuevo equipo que tenga los temas estratégicos y la agenda del futuro de la ciudad sobre la cual se está trabajando”, subrayó.

Finalmente dijo que “no podemos esperar que el futuro venga, tenemos que ir a buscarlo. Y se lo busca con trabajo, con método, con un equipo. Por eso se debe la creación o la articulación de un área de Planificación donde se generen las grandes líneas directrices de lo que implica la agenda del futuro que pasa por la problemática medioambiental, la ciencia, tecnología e innovación productiva, por los polos de desarrollo que requiere la ciudad en todos sus aspectos, y por la educación”.

Nota del editor

El intendente tiene responsabilidades y por eso mismo, también, la atribución de corregir ciertas cosas, cambiando incluso a funcionarios que le asisten en su gestión de gobierno.

Entonces, no está del todo mal que anuncie modificaciones en su gabinete. No se entiende mayormente, eso sí, que se modifiquen ubicaciones, pero siguen algunos de los mismos, sólo que en distintos cargos.

No alcanza, además, esa “potestad” de disponer cambios, para hacer enroques según los cuales se hace caso omiso de aquello que es resultado de la “voluntad popular”, a la que se echa mano cuando eso conviene; y se la deja de lado en otras ocasiones.

Si Lliteras y Ciccola han sido elegidos en algún momento para ser parlamentarios, deberían completar su mandato. Y quienes eran ediles por elección, obvio, y no estuvieron allí, en sus bancas, para ocupar funciones ejecutivas, deberían permanecer en esos lugares. No se honra una nominación si se va o se viene, “como pancho por su casa” (viejo dicho al que apelamos, porque sería bueno que alguna vez “se volviera a las fuentes, otra expresión que denuncia claramente cuánto hace que nos dedicamos a este oficio de escribir y comentar”).

Si ponerse a tono con los nuevos tiempos supone trabajar con los mismos, poniendo o sacando a gusto, no sabemos si entra dentro de aquella atribución a que aludíamos líneas arriba.

Que alguna gente, aún respetando la formación que hayan recibido a través de sus carreras para el ejercicio de una profesión, pueda ir rotando cruzando, como sucederá ahora, de Alsina 65 a Sarmiento 12, como si tal cosa, no nos cierra totalmente.

No debería suceder, eso sí, que el intendente resuelva a su antojo. Se nos ocurre…

jueves, 24 de marzo de 2011

SIN MEMORIA, EN EL “DÍA POR LA MEMORIA”


Es 24 de marzo, a 35 años de un día que marcó el esperado alivio, aunque eso mismo, en un país de situaciones por siempre encontradas, marcara el comienzo de una historia traumática, que aún hoy sigue generando polémica y dolor, en esa incomprensible paradoja que distingue a los argentinos de todos los tiempos.

Cuando en aquel 1976 sucedió lo que ocurrió, uno, por esas cosas incomprensibles de las que nunca se está definitivamente exento, sobre las 10 de la noche de la víspera del que es hoy el día “por la memoria”, debía emitir uno de los tres micro informativos que el Canal 3 de Trelew (una avanzada en los sistemas de cagle) ofrecía cada noche.

Fue entonces que, antes de cubrir los 150 metros que separaban al diario en el que era jefe de redacción, o algo así como lo que hoy se titularía como director periodístico (con todas las responsabilidades -de mañana, de tarde y la noche- que hacían a la cotidiana edición) y el canal de televisión, los cables que venían por la teletipo, daban claro indicio sobre la inminente caída del desgobierno de María Estela Martínez de Perón, o “Isabelita”, para decirlo comúnmente.

Por eso, en el segundo noticiero de la jornada, la novedad excluyente fue aludir a ese hecho casi irreversible. Además, un llamado, pocos minutos antes, desde el Distrito Militar (ubicado frente a la plaza central de la ciudad y a escasos 150 metros del diario, pero en el sentido opuesto al del canal) convocaba a una reunión casi inmediata, a la que “debía” asistir como responsable del matutino “El Chubut”.

Fue el por entonces mayor Carlos A. Barbot, después devenido en jefe de Policía de la provincia, quien explicó, a grandes rasgos, que era lo que sucedería en la próxima madrugada. Fue así que, prolongando largamente la jornada del 23 en las primeras horas del 24, hicimos, como correspondía, la cobertura (junto al reportero gráfico) del cambio del gobierno provincial, en Rawson..

Simultáneamente, claro, la Junta militar asumía, por esas horas, el control del país, en Buenos Aires. Algo que, a los gritos o en silencio, según el espíritu de cada quien, se reclamaba para evitar la disolución de la Argentina como país. Era, sin duda, la expresión, paradójica si se quiere, de la voluntad popular por esas horas.

El 25 de Mayo, dos meses después de aquello, asistimos, en un luminoso mediodía chubutense, al más imponente del que tengamos memoria.

Nada presagiaba, y es muy cierto, aquello que, andando los tiempos, se convertiría en algo así como la larga noche negra de la Nación.

No se entiende, por eso, el significado real que tiene, cada año, lo que ha dado en llamarse el “día de la memoria”. Con absoluto respeto por aquellos que lloran, 35 años después, la desaparición de seres queridos (familiares o amigos) de los que nunca más supieron.

El gobierno, desatento a la historia, le adosó en este 2011, un complemento “sándwich” que se inscribe en lo que puede entenderse como un desatino más. ¿De índole turístico?. Es evidente que se eligió muy mala fecha. Falta, precisamente, memoria, en el “día por la memoria”. No puede sorprender, para nada.

L.M.S.

sábado, 12 de marzo de 2011

DEL DEPORTE Y OTROS TIEMPOS




Cruz del Sud o los sueños de un grupo de jóvenes.

Hubo un tiempo, 54 años atrás, en que tuvimos –como tantos otros y en cercanos a remotos lugares– la misma idea: fundar un club. Y lo hicimos. ¡Yaya si lo hicimos!. Tanto que una vez, andando días, meses y años, alguien preguntó qué era y dónde quedaba. Lo llamamos Cruz del Sud (el sud, con “d”, de dedo”, vaya a saber porqué).

Ocurrió, en los hechos, el 1 de marzo. Y tuvo una duración no tan efímera como podía suponerse. Algunos años, en los que ese club, anidado tan sólo en una esquina, la de Thompson y España, hizo todo aquello que la decisión de gente joven hizo posible. Mucho más que lo imaginable, aunque el inexorable paso de los años, y los progresos que tampoco se detienen, ubique hoy las cosas bajo una dimensión muy pero muy pequeña.

Cuando elegimos los colores, no fuimos demasiado imaginativos: celeste y blanco, como los de Racing, porque así fue la primera camiseta, la del equipo de fútbol. Y también fue celeste la de básquet… y después la de la más compleja vestimenta del conjunto de softbol.

Nada fue fácil. Tampoco imposible. Pero lo cierto, sí, que iniciado con fútbol y básquet de barrio (los partidos lo eran contra equipos de otros sectores de la ciudad), y tras muchos partidos ganados en el Oratorio San José del Colegio Don Bosco y en los patios del Colegio La Piedad, la decisión fue abordar disciplinas “federadas”.

Hicimos softbol y voleibol, pero también participamos de los torneos atléticos (de la entonces Federación del Sud) y promovimos certámenes de ajedrez. Hubo una vez, inolvidable, en que la pista de Estudiantes se vistió de fiesta con un torneo que Cruz del Sud hizo para todas las especialidades.

Un buen día, cuando la terminación de la secundaria había quedado largamente atrás y eran otras las metas y también las preocupaciones propias de los tiempos posteriores al SMO (o el viejo servicio militar obligatorio que era un punto de inflexión), encaminamos el rumbo hacia otra manera de seguir haciendo deporte: llevamos el softbol, la disciplina en la que competíamos oficialmente, hacia el club Villa Mitre, por entonces liderado indiscutidamente por ese dirigente casi incomparable que fue aquí José Martínez.

Fue entonces que, tiempo después, “colgamos” aquel guante derecho que nos había acompañado en tantísimos partidos, de primera, segunda de ascenso o reserva, en aquel equipo que sin ser destacado, ocupó un lugar entre los ’50 y los ’60 del siglo que se fue. Es que, en la posición de lanzador, tirábamos con la “zurda”, en aquellas “épicas” luchas con los rivales de turno (Los Yankees, Estomba, El Trébol, Oxford y Los Diamantes, entre muchos otros), con muchos de cuyos jugadores terminamos siendo amigos para siempre, porque, en esencia, esa era la motivación de tantos desvelos y tantas horas transcurridas, a pleno rigor del invierno o en incipientes veranos, en Avenida Alem y Florida (¿verdad, Néstor?).

Atrás había quedado la primera juventud. Irrepetible, porque contuvo las alegrías y decepciones de una edad que se funde, indisolublemente, con un rincón del corazón.

Nos quedaron sensaciones y recuerdos que sólo uno mismo puede sentir aunque la vida se escurra mucho más rápido que lo deseable.

Todavía más de medio siglo después, alguno se sorprende porque en algún lugar, no del periodismo que se cree dueño de la verdad absoluta, hemos dicho que Alberto Pedro Cabrera, “Mandrake”, empezó a jugar básquet en el modestísimo Cruz del Sud, el de la vieja esquina e inolvidable de Thompson y España.

Pero esa es una historia, reservada a unos pocos, que la vivieron como un hecho más de sus vidas. El “Beto” no era, por entonces, sino uno más. Y esa misma historia, que marcó a fuego la vida misma de cada quien, concluyó en el invierno del ’65. Llegaba otra, que no es el tema de esta columna.

LMS

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El "Beto", antes de ser el "más grande", junto a "Lito", fue parte de Cruz del Sud. La historia pequeña de una leyenda deportiva.

miércoles, 23 de febrero de 2011

RECORDANDO A DON JAIME

Hemos visto “El Ultimo Viaje”, un filme documental que recuerda, auténticamente, reveladoras postales de la vida del recordado Don Jaime, el primer obispo de la diócesis del Neuquén.

Y cada vez que por una razón u otra tomamos contacto con vivencias de la trayectoria de monseñor De Nevares, no podemos sustraernos a la evocación de otros tiempos.

A Don Jaime lo conocimos en nuestra juventud, cuando hacíamos la secundaria, en el siempre querido Colegio Don Bosco, del que fuimos alumnos en la segunda mitad de la década del ’50.

En buena medida, y aunque él no lo pensara de ese modo, fue quien favoreció nuestra vocación por el periodismo. Porque con sus “permisos”, como director del colegio, hizo que pudiéramos ir con suma frecuencia al diario, en el que revistamos, en los inicios, en la condición de cronista volante de deportes.

Empezaba a cambiar, por entonces, cierta metodología en los estudios de la segunda enseñanza, porque las materias se rendían por “contrato”, cuando cada uno entendía tener preparada una asignatura para aprobarla. Una anticipación, de alguna manera, a ciertas características del cursado terciario o universitario.

Esa modalidad, con más la anuencia de Jaime, dejando que “escapáramos” en hora de clase, acentuó la i8nclinación hacia lo que sería el oficio de toda una vida.

Lo perdimos un tanto de vista, pero aún así siguiendo su derrotero, como pastor de almas y ardiente defensor, de la manera mejor entendida, de los derechos humanos. Supimos de su tenacidad, como obispo comprometido para servir a los más necesitados, los más desposeídos de todo. Conocimos de su actitud valiente, ¡siempre!. Y de su firmeza cuando, convertido en convencional constituyente por elección de la ciudadanía neuquina, no titubeó en alejarse de esa función cuando supo que no se cumpliría el verdadero objetivo de la convocatoria para la reforma.

Por esas cosas insondables del destino, hacíamos periodismo en Neuquén cuando, en mayo de 1995, Don Jaime dejó esta tierra para gozar del premio eterno que tenía prometido y al que se hizo acreedor, sin duda, por su espíritu y su acción pastoral.

Entonces, escribimos la única buena nota que rescatamos de nuestro paso por un “pretendido diario neuquino”, en el que estuvimos 14 meses. Fue como repasar imágenes de toda una vida. Muy especialmente, una que asociamos con la majestuosa basílica del Sagrado Corazón de Jesús, en penumbras casi, cuando Jaime, que después fue obispo, nos daba las clásicas “buenas tardes”, que fueron por años una costumbre del viejo colegio.

Tan perdurables fueron aquellas palabras como para que más de medio siglo después, nos vuelvan, casi como un homenaje hacia la figura que, este miércoles (23), nos trajo “El Ultimo Viaje”. Supimos, felizmente, hace tiempo y a lo lejos, quién era Don Jaime, un obispo irrepetible…