miércoles, 28 de septiembre de 2011

VUELVE "LA TRASTIENDA DE BAHÍA", EDICIÓN GRÁFICA


Hubo un tiempo ¿sabático?, demasiado prolongado. Pero como siempre, en periodismo, “se vuelve”, en pocos días más, reaparecerá LA TRASTIENDA DE BAHÍA, o lo que se dio en llamar la “revista de café”.

Tuvo sus orígenes el 7 de septiembre de 2001, entonces como tabloide y con el título de DIARIO DE CAFÉ. Superó la crisis, pero andando las ediciones cambió su estructura… y recaló en el “pequeño formato” que le trasformó en una revista más apta para su distribución en los cafés de la ciudad.

Llegó así a 205 entregas, un algo que no muchas publicaciones reconocen por aquí.

Tuvo, siempre, un segmento institucional, claramente destinado a comentar la actualidad política de Bahía Blanca y algunos distritos de la sexta sección. También, un apéndice dedicado a repasar cierta actualidad de diarios, radio, televisión e Internet, en “Zapping de los medios”. Y, además, el sector de “La Trastienda Deportiva”, esencialmente orientado a seguir, paso a paso, la campaña de Olimpo en fútbol y alguno que otro suceso deportivo.

Con ese esquema básico –política, medios y deporte– LA TRASTIENDA DE BAHÍA, o “revista de café”, volverá a estar vigente. También en éste, su blog central, que será reactualizado como corresponde, día tras día.

jueves, 8 de septiembre de 2011

LA JOYCE DE BAHÍA BLANCA: LOS SONETOS DE SHAKESPEARE EN VERSIÓN RIOPLATENSE






El pasado viernes (2) fue presentado el libro “Sólo vos sos vos” (Los sonetos de Shakespeare en traducción rioplatense, del doctor Miguel Ángel Montezanti).

La presentación, organizada por la Sociedad James Joyce de Bahía Blanca, se realizó en la Casa de la Cultura de la Universidad Nacional del Sur, estuvo a cargo del doctor Sandro Abate quien, con cordialidad y una accesible erudición literaria, posibilitó el diálogo con el autor y la interacción de éste con el auditorio.

Se inició así un diálogo dinámico y esclarecedor entre presentador y presentado y habilitó la participación del público. Algunos, atentos e indudables lectores, aportaron originales preguntas o impresiones.

Para finalizar, uno de los miembros de La Joyce, Mario Eriksen, actor y poeta, dio lectura a algunos sonetos, cada uno en el original inglés, en una traducción clásica al español de autoría del mismo Montezanti y por último en versión rioplatense.

El doctor Montezanti, un bahiense radicado en La Plata desde que era estudiante universitario, especialista en literatura en lengua inglesa, publicó, en 2009, “Seamus Heanny en sus textos, identificaciones de un poeta moderno”, con la colaboración de la Embajada de Irlanda. Sin embargo, es un tanto adicto a Shakespeare: se doctoró en Letras defendiendo la tesis: “El lenguaje lírico en Shakespeare” y en “El Tórtolo y la Fénix. Tres ensayos poéticos”, en 1989, presentó tres versiones posibles de la traducción del poemita de Shakespeare.

Los ciento cincuenta y cuatro sonetos de William Shakespeare, ciertamente, se cuentan entre sus aficiones más caras. Montezanti es autor de una traducción al español publicada en 1989 y reeditada por Longseller en 2003, y ahora, para asombro de especialistas y legos, regala su versión al hablar rioplatense, a la lengua coloquial de los argentinos. No cae, no, en el hablar “rante” del malevaje, sólo es lengua rioplatense de uso diario, yeísmo, voseo, etcétera, pero suenan a tango o, como él mismo afirma, “sólo les falta el chan chan final”.

Algunos poemas rememoran la poesía tanguera. Esta traducción acerca asombrosamente los sonetos de Shakespeare a nuestro pueblo, que no necesita ser erudito para leer poemas de amor en su propia lengua.

Montezanti, nació en Bahía Blanca, ciudad en que cursó sus estudios primarios y secundarios y aprendió inglés. Voló a La Plata al terminar el bachillerato, como tantos otros. Completó sus estudios universitarios en la Universidad Nacional y obtuvo el grado de profesor en Letras en 1972; simultáneamente el de profesor de enseñanza secundaria, normal y especial en lengua y literatura inglesas y completó la trilogía con el título de traductor público nacional de idioma inglés, en 1975. En 1983 obtuvo el doctorado. Otro bahiense, el doctor Abate, quien obtuvo la licencia en Letras, en la Universidad Nacional del Sur, en 1988, y el doctorado en Letras en 1997 y el profesorado en Letras en 1999, presentó al autor y a su obra. El presentador es académico del Departamento de Humanidades de la UNS, a cargo del área temática “Literaturas Europeas No Hispánicas: cuestiones y proyecciones”, en el doctorado en Letras.

La Sociedad James Joyce de Bahía Blanca ha agradecido al autor, doctor Montezanti, y al presentador, doctor Abate, por su contribución a la tarea de comprensión de la obra de Joyce, habida cuenta de la importancia de Shakespeare en la literatura universal y en particular en la literatura en lengua inglesa, y que los sonetos de Shakespeare, juntos con Hamlet, son clave para interpretar la escena IX del Ulises, Scylla y Caribdis.

Fuente: licenciado Santiago D. Boland.

PRESENTACIÓN DE LAS "COPLAS DE CIEGO"

Este viernes (9), desde las 20, en la Casona de la Universidad (Ex Club Universitario), en Avwnida Alem y San Juan, será presentada la edición completa del libro "Coplas de ciego", de Ezequiel Martínez Estrada.

Esa obra reúne coplas de 1959 y las nuevas de la edición póstuma, de 1968, ya agotadas.

Incluye, dice la gacetilla informativa dada a conocer, seis coplas inéditas y un apartado titulado "Martínez Estrada de puño y letra", donde aparecen escaneadas algunas coplas manuscritas y otras, escritas a máquina con correcciones autógrafas de Martínez Estrada.

Lo precede un estudio de Nidia Burgos y ha sido editado por el sello EDIUNS. Esta edición, se manifiesta, "llena el vacío de parte de la producción poética agotada de un autor fundamental de la Argentina".

Durante el encuentro actuará el violinista Marcos Marchegiani.

miércoles, 31 de agosto de 2011

FERIA DE ARTES Y ARTESANÍAS EN LA ESCUELA 5



La comunidad educativa de la Escuela Número 5 “Nuestra Señora de la Merced”, se apresta a compartir una jornada recreativa en la Feria de Artes y Artesanías, que se efectuará este sábado (3), de septiembre, de 15 a 18, en el Salón de Usos Múltiples del establecimiento (Darregueira 446).

Los grupos de alumnos presentarán los trabajos realizados en las aulas; y también expondrán familiares artesanos. Habrá, además, números artísticos.

Se dispondrá, se dijo, de un kiosco donde el Club de Madres tendrá bebidas y golosinas.

“Los esperamos para compartir una jornada participativa, amena y divertida con los alumnos, docentes, organizadores y asistentes”, se ha expresado desde la más que centenaria escuela, que el pasado l8 de junio llegó ya a sus 126 años de existencia.

sábado, 20 de agosto de 2011

DE LUGARES, PERSONAS Y HECHOS…


Cuando transcurría la niñez, camino de la primera juventud, hubo lugares, hechos y personales que, andando el tiempo, serían poco menos que imborrables. Aún con la salvedad de olvidos involuntarios, no está mal citar algunos, sólo como enumeración, pues algunos de quienes lean estas líneas es probable que experimenten sensaciones parecidas a aquellas que la evocación hace surgir, espontáneamente, en uno. A eso vamos:

LUGARES

La parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, primero en Berutti al 300; después, cuando ya éramos jóvenes, en Villarino 460.
La escuela número 5, en Darregueira 446.
El Colegio La Inmaculada, en Berutti 379, y a su lado, la imponente capilla en que se asentó la parroquia en sus primeros 20 años.
El club Barracas Central, en Thompson 645/661.
La canchita de fútbol, en Villarino al 500, frente a la casa de “los Fasano”.
El almacén de Sarrasín, en la esquina de Thompson y Fitz Roy.
La verdulería de Doña Cecilia, en Fitz Roy al 400.
La panadería de Thompson al 200.
El almacén de Don Nicanor, en Espsña y Thompson.
El “kiosco” de Coria, en Villarino al 500.
La cancha de Juventud Unida, en Villarino y Angel Brunel.
La cancha de Independiente, en Italia 250.
La carnicería de España e Italia.
La casa de las tías, en Terrada 74, que fue, casi, casi y sin el casi, la nuestra, donde aprendimos todo lo bueno.
Los parrales de Thompson, que daban uvas para la familia, el barrio y algo más.
La “vieja quinta del nono”, en ese mismo lugar.

PERSONAJES

Los Boland: don Héctor, doña Rosa, Dina, Maco, Pochi y Santiago, con más “Pimpi”, que estuvo aquí cuando iba a La Inmaculada.
El “viejo”, don Juan Castilla.
Juan Barletta, sus hermanas, su papá y su mamá.
Lito Záccara y el inefable don Alejandro. También María, que se fue muy temprano, como para dejar un vacío muy difícil de cubrir, en aquellos tiempos.
María del Carmen (Gallego), junto a su tía (Aurora) y sus primas, las “Pérez Taboada”.
Atilano Corral, radical de otros tiempos, con “Bochita” y “Betty”, la mamá de ellos; y sus tías.
Don Carlos Soto Romree.
Alberto Baldúa.
Don Nicanor y doña Anita.
Don Simonetti, que alguna vez nos quitó la pelota de goma, cansado de que “pateáramos” encima de su casa.
El “viejo” Piersanti.
Rosarito Güenaga, la “niña mimada”.
Doña María Trucco y las señoras Rosa P. de Torquatti y de Casabonne.
Agnes Lazzarini.
Emma Rosa Podestá de Vila, con don Agustín, y sus hijos Emita, Graciela, Agustín, María Teresa, María Inés y Marcelo.
Roberto (Rulo) Yañez, Elba Albertini, Graciana Faure, Luis Cuchetti, José y Luis Borettini, Roberto Torrecillas, Néstor Barcelona, Orlando Campos (que después fue cura), Abel Camusso, Jorge Augusto González Texidó, Susana Scabuzzo, Roberto Mogrovejo, Elsa y Norma Zoratti, Los “Lamponi” (don Victorio y su señora; Mario, Miguel Angel. Marta y Luis María).
Don Higinio y doña Valentina (Borettini, ¡claro!).
El padre Mesquida y sus “tenientes curas” Augusto Fernández Arlt, Isidoro Broilo y José María Sarrionandía.
Las tías: Victoria, Pepa, Ida, Chela, Irma, Nelly, Yuya y Coca. El tío, Lalo (padrino) y a lo lejos, Tito (Santa Fe).
El abuelo Juan (Ballesteros), con Balbina, tía abuela y madrina. Juancito, Lito, Chito, Tito y Perico. Beba, Lety, Berta, Ofelia, Niní, Omar, Yaqui. Copete, Graciela, Juan Carlos y César.
Los compañeros de la “primaria”, en la “5” y entre ellos, el “turco” Oscar Fasano, Carlos Scoccia, Jorge Battolla, Mabel Gaviot, Susana Scabuzzo, Julieta Urlich, Amelia Lozano, Enrique López, Dora Sensini, Gabriella Lampugnani, Susana Alvarez, Luis Angel Selvarolo, Miguel Inchaurbe…

HECHOS

La misa de 8, los domingos, en Santa Teresita.
La espera de la salida de la misa siguiente, dedicada a las chicas de La Inmaculada.
Alguna “hora santa”, los domingos a la tarde.
Los “mediodías” de domingo, en lo que fue el Club Parroquial, con la cantina de “Don Ucar”.
El “Ave María”, por Elbita Albertini, en los casamientos de los sábados.
La “batalla” con las chicas poco abrigadas, a la hora de los mismos casamientos de los sábados.
El “tumulto” de los funerales, concelebrados.
El turiferario (¿o algo así?) que hacíamos dar vueltas, a riesgo de desparramar las brasas, en las misas cantadas.
Las clases de religión, en la “5”, cuando visitaba la escuela, Ida (Serralunga), inspectora de esa materia que se daba en la escuela pública.
El equipo de básquet de la escuela 5, dirigido por Homero Sicarelli.
Los desfiles e incluso procesiones, siendo abanderado de la escuela.
Las travesías hasta Pompeya, para jugar fútbol allí.
Los torneos de ping pong, en Berutti 343 altos.
El 16 de junio de 1955, con el disparo frente a la casa parroquial, que dio en una de las paletas de ping pong.
El día en que murió el “nono” (José Serralunga, 30 de septiembre de 1956).
Las monjas de La Inmaculada, en casa, aquella noche de la quema de las iglesias.
Las kermesses en calle Berutti, a beneficio de las obras parroquiales del templo de Villarino 460.
La misión que predicaron los misioneros Jorge Gottau y Antonio Eibel, un hecho irrepetible, desde el amanecer y hasta la noche de cada día.
Los almuerzos de Navidad y Pascuas, en la casa de las tías, en Terrada 74.
Los partidos de básquet, en el viejo “Bosque”, en las noches de verano.
Las fiestas con la peña de folklore de la parroquia.
El casamiento de una de las más jóvenes, “Pochi” Boland, en junio del ¿57?, con Jimmy Arro.
Los 15 años de Teresita, festejados en el viejo patio de Thompson 343.
Las reuniones de la “gran familia Ballesteros”, en Roca 86entre los ’40 y principios de los ’50.
Los domingos de fútbol, en el viejo estadio de Colón y Angel Brunel.
La radio, con los relatos del “maestro” Fioravanti; Tarzán; el Glostora Tango Club; Los Pérez García; y el Teatro Lux “en al aire”, de los sábados a la noche, en Radio El Mundo.
El nacimiento de Cruz del Sur, pequeño club de barrio, que contuvo, en su equipo de básquet, al más grande: “Beto” Cabrera.
El amanecer del periodismo nuestro, que le puso fin a una entrañable etapa de la vida, para dar paso a la otra que por la gracia de Dios, aún vivimos, 70 años después.

Luis María Serralunga

Escrito para dejarles, a quienes no lo vivieron, pero sí son mi vida, sólo un recuerdo de aquello que fue imborrable. Porque si dice el poeta que uno “vuelve a los lugares en que amó la vida”, seguramente eso no sería tan cierto si no están, junto a esos sitios, personas y sucesos, muy pequeños, que son una parte, entrañable, de nuestras vivencias.

Está tácitamente entendida la razón por la cual, en esta evocación, como en otras “postales” ya dejadas en este blog, no aparecen mencionados algunos de los seres más queridos.

Creo necesario, sí, citarlos aquí. Mis viejos, Ernesto y Panchita; mis hermanos, Roberto Teresita, Rodolfo, Ana María y María Inés. Mi esposa, Mabel. Mis hijos, Eduardo, Lucrecia, Claudia, Adrián y Mariano. Mis nietos, Renata, “la primera”; y Dieguito, recién nacido.

Y otro si digo, a manera de final: por una decisión tomada hace años ya, nunca escribiré a manera de libro, como muchos me lo han sugerido, la historia de los que hoy son ya 70 años de vida, ni de los muchos más que 50 que llevo ejerciendo el periodismo. ¿A quién importarían mis memorias?.

Además, una simple cronología de sucesos y actitudes que he conocido, vivido y sufrido como periodista, sería suficiente para comprometer no ya mi futuro, sino el de quienes me suceden, por las inexorables leyes de la vida.

Agradezco, sí, a quienes no sólo me acompañan con su adhesión, trasuntada entre líneas de muchos mensajes privados, sino que en algún caso aislado, por eso mucho más valorable, han compartido una clara conducta, asumiendo sus consecuencias. Ellos saben quiénes son y cuánto aprecio su respaldo.

SIEMPRE HUBO UN DÍA DEL NIÑO


De otros y estos tiempos, historias para ser contadas…

No había, por entonces, un “día del niño” comercial, aunque sí, por aquellos tiempos remotos, se decía ya que “día del niño son todos los del año”. Y hasta se acuñó, se cumpliera o no, eso de “los únicos privilegiados son los niños”, apenas si un slogan de la época, borrado después de la caída del que fue considerado tirano y derrocado en septiembre del ’55, para pedirle que volviera (o “chumbarlo” para lo hiciera), 17 años después.

Pero esa es otra historia que no viene al caso, salvo al pasar.

Aquellos años, y no hay razón para negarlo, estaban de moda los “Evita”, o los torneos infantiles de todos los deportes, esencialmente el fútbol, el básquetbol y el atletismo. Alguna vez, camiseta raramente de color ¡amarillo!, ganamos en fila, un montón de partidos, conducidos por el inefable Homero Sicarelli, con los compañeros de la escuela 5. ¡Un equipazo!.

Muchas tardes/noches, cuando no había los riesgos de ahora, jugamos fútbol, casi en la penumbra, en la vieja canchita de Villarino al 500, frente a la casa de “los Fasano”, que hizo historia cuando, a sólo una cuadra de distancia, cobraba cuerpo la iglesia de Santa Teresita, desvelo permanente del querido padre Mesquida.

Eran esos tiempos en que alternábamos, invariablemente, entre la escuela, esa misma que hace un año cumplió 125 calendarios (y tuvimos la dicha de hablar en el acto protocolar, con la emoción que entrecortaba las palabras); la parroquia, todavía en Berutti al 300; la mesa de ping pong, en los altos del 343; las reuniones de los aspirantes de la Acción Católica; y los interminables paseos hasta Pompeya para jugar al fútbol; y el “Bosque”, Barracas Central, a cuyo equipo seguimos invariablemente de chicos, en las noches de verano.

Desde lo familiar, imposible olvidar la diaria visita (varias veces, además por cada jornada) a la vieja casa de Terrada 74, donde esperaban el “nono” (vuelta de la quinta de Thompson 343) y las tías, que son un recuerdo perdurable de nuestra niñez, traspolado incluso, con igual cariño, a quienes fueron y son parte de la historia siguiente, andando los ’60 y de allí mucho más.

Una particularidad, era la de los sábados, a la tarde, cuando llegaba el abuelo Juan, para su visita semanal; y un invariable paseo posterior en su ¿Kaiser Carabella?, junto a la tía Lety y los primos Baccini. Principiaba la época en la que dejó de haber clases los sábados.

Del “barrio”, imposible olvidar la entrañable amistad con María del Carmen (un año menor); y el inigualable afecto por los Boland (don Héctor, doña Rosa, Dina, Maco, Pochi y Santiago). Con “Santiaguito”, que niega que sólo lo separan apenas unos pocos 4 años, para llegar a los ’70, y convertirse así en septuagenario para las crónicas, es el caso de la amistad que, nacida en los años de la niñez, es para toda la vida. Y así es, felizmente.

Estampas, de aquellas vivencias, hay infinidad. Como los juegos de agua en los Carnavales; o la fogata de San Pedro y San Pablo, acunadas en muchas noches de acopio del material que iba a ser quemado. O las largas charlas en la esquina de Thompson y España (a metros vivían, de chicos, “los Linares”), cuando de ya unos pocos años más, fuimos dando vida al recordado Cruz del Sur.

Hubo, como suele ocurrir en todo tiempo, un “clic” (y no de la PC) que cambió rumbos. Y pasaron los años, entonces, cuando la vida encaminó a cada quien a distintos destinos.
Sin embargo, a más de 60 años de las horas evocadas, en un rincón del corazón, anidamos los recuerdos que no se borran.

Como en su momento llegaron Eduardo, Lucrecia, Claudia, Adrián y Mariano, después lo hizo Renata (9 años hoy), a quien le tocó el privilegio de ser la primera; y hace pocas horas, Dieguito, como signo de que la vida se renueva. Y habrá, felizmente, muchos “días del niño” para celebrar…

Luis María Serralunga

domingo, 7 de agosto de 2011

VUELVE EL FÚTBOL Y JUEGAN OLIMPO Y BOCA

Es domingo (7); hace frío, pero asoma el sol, ya pasada la madrugada. Es el día de San Cayetano. Y vuelve el fútbol, aquí, donde desde hace más de 60 años largos, está viva una indescifrable pasión en eso de seguir y ver al oro y negro; y disfrutar y sufrir, siempre, con aquello que es ¡Olimpo!, el equipo de toda la vida. Ese mismo que soñamos muy arriba, desde que empezamos, allá por el ¡48!, a verlo en vivo y en directo en el viejo estadio de tablones de Avenida Colón y Angel Brunel.

Muchas veces, andando estos últimos tiempos –y por aquella decisión de la “antigua dirigencia” que nos privó hace años ya, de ejercer nuestra función periodística en el escenario emblemático que en materia de fútbol tiene la ciudad- pensamos en no desandar más el camino, pocas cuadras además, que nos separan de la cancha.

Sin embargo, por una ilusión que se renueva cada vez (como aquella que mantenemos como sufridos hinchas del Racing que ha sido, es y será una “Academia” y que nos viene de las épocas en que uno y otro no competían por lo mismo), ya tenemos cuota actualizada y ticket de “Día del Club” (buen invento que suma dinerillos, aún con desprecio por el socio, que viene de dos meses sin fútbol y ya de arranque tiene que pagar “de más”) y, el “allá vamos”, es el imperativo.

Iremos, como desde hace tantísimos años, a ver a Olimpo. Aunque poco ha cambiado. Pero sí algo: en la sede, la de Sarmiento 52, que sigue estando allí mismo, como cuando “al ladito nomás, estaba la agencia de Sarmiento 38 (donde ganaban “el rubio y el morocho”), de quien nos insufló ese doble sentimiento de “albicelestes” y “aurinegros”y/o “aurinegros” y “albicelestes”, como el recordado tío “Lalo”. Allí, en las oficinas del club, ahora se atiende con una sonrisa, que ha reemplazado la “caracúlica” expresión de antes. Y hasta se permiten la atención de no obligar a una “doble cola”, cobrando en el mismo lugar lo que comúnmente obligaba a ir a dos sitios distintos. Por algo, por pequeño que sea, se encamina el respeto por el socio, al fin de cuentas sostén de la estructura olimpiense.

Vaya todo esto, como prólogo de lo que importa: para Olimpo, en este día (7), que ya estamos trascurriendo, empieza el Apertura 2011 de la Primera “A” de AFA. Y nos es poca cosa, por doble razón: sigue en la división de elite de una de las plazas futboleras más competitivas del mundo, a la que accedió en el final del 2011; y en el debut de esta temporada, viene Boca Juniors, el de la “mitad más uno”; el que más atrae; y el que, descendido River Plate, acapara ahora casi en exclusividad la máxima captación de hinchas. Todo lo demás, aparece como “cartón pintado”.

Que con Olimpo y Boca jugando por lo mismo es fiesta, no cabe la menor duda. Es cierto, el de acá, no se “probó” demasiado. Hizo, dicen, buena pretemporada. Habría que ver si es tan así, porque enfrentó, ya haciendo fútbol, a adversarios muy débiles como punto de referencia. No perdió, pero ¿frente a quien jugó?, cabría preguntar. Y, además, a despecho de la opinión del técnico y de los “opinólogos” de siempre, ¿buena pretemporada?. Hasta ahí, porque hay quienes debiendo hacerla, todavía no llegaron. Y a otro perro con ese hueso.

Otra vez, además, Olimpo ha diezmado su plantel (sin retener a algunos que bien podrían haber dado continuidad a la buena campaña del Clausura anterior, en el que terminó cuarto). Y tiene que comenzar, otra vez, de “fojas cero”. ¿Le costará tanto como otras veces?, es el interrogante más a mano. Difícil de responder. Porque todo exige tiempo; ensamble; adaptación; y en algunos casos, recuperar terreno por incorporaciones tardías (hay quienes todavía ni siquiera firmaron).

Enfrente, estará Boca. Cuyos supuestos titulares vienen de caer 4 a 1 antes los relevos. Con males que han sido claros en la era del “amargo” Julio César (Falcioni), “maestro” del de acá, Omar (De Felippe).

Uno y otro se conocen, aseguran, lo que otorga al partido un “plus”, como le dicen ahora, que no se sabe nunca que puede significar. Pero el fútbol es así, una mezcla de belleza, por cierto trato del balón, como el que pueden darle el “pecho frío” de (Román) Riquelme; o el ahora retornado (David) Vega; y de misterio, ese que siempre ensayan los técnicos, creídos de que la cosa pasa por ellos y no por los 22 que corren detrás de la redonda, aunque sólo se la jueguen para una maniobra de pelota parada, con suerte difusa.

Aún así, y como lo que interesa al fin de cuentas es qué ocurra con Olimpo, hay caras ya conocidas: Tombolini, Casais, Villanueva, Rolle, Bareiro y Furch. Hasta podría decirse que puede ser éste, el momento en que “explote”, para bien, el rubio pampeano, con destino de “Ruso” (Schmidt). ¡Ojalá!.

A las 18.25, según algunos, arranca la cosa. Pitará Héctor Baldassi. En poco menos de mediodía, la pelota estará rodando. La traten bien, regular o mal, ¡que gane Olimpo!. Y será suficiente.

PROBABLES FORMACIONES

Olimpo: Laureano Tombolini; Eduardo Casais, Gabriel Díaz, Juan Tejera y Cristian Villanueva; Martín Pérez Guedes, Damián Musto, David Vega y Martín rolle; Néstor Bareiro y Julio Furch. Director técnico: Omar De Felippe.

Boca Juniors: Agustín Orion; Facundo Roncaglia, Rolando Schiavi, Juan Manuel Insaurralde, y Clemente Rodríguez; Diego Rivero, Cristian Erbes, Walter Erviti y Juan Román Riquelme; Darío Cvitanich y Lucas Viatri.. Director técnico: Julio César Falcioni.

Arbitro: Héctor Baldassi.

Hora: 18.25.

Estadio: Roberto Carminatti.